Chiqui González: «Las infancias son la llave para recuperar el espacio público»

En el mes de la Convención de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, María de los Ángeles Chiqui González, protagonista de los procesos culturales más importantes de los últimos 25 años y pionera en el diseño de políticas públicas en relación a las infancias, repasó los principales hitos del municipio que posicionan internacionalmente a Rosario como una ciudad de y para las niñeces.

“El proceso histórico de construir políticas integrales de infancia fue interesantísimo, largo, difícil, donde se necesitó una profunda y amplia decisión política, presupuestaria, ideológica, con grupos capacitados y comprometidos”, comenzó diciendo González, al tiempo que agregó: “Esto comienza con la asunción de Hermes Binner (en 1995) y sigue con el actual gobierno de Pablo Javkin”.

Para Chiqui, Rosario se diferencia de otras ciudades en relación a las políticas de infancias porque “desde hace 25 años lo que se toma como un baluarte desde la gestión local es que las infancias son la llave de la devolución del espacio público a la gran mayoría de los ciudadanos”.

De este modo, la ex secretaria de Cultura y Educación de Rosario y ex ministra de Innovación y Cultura santafesina, destacó las primeras acciones que se llevaron a cabo a través del “iniciático” Proyecto Con Ojos de Niño en espacios que pertenecieron en su momento del Puerto y fueron recuperados para la ciudad, como el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC), el Centro de la Juventud, y las explanadas frente a la costa central. “Aquella experiencia —explicó María de los Ángeles— dio idea de la magnitud de lo que significaba un proyecto lúdico con los niños y niñas, pero para todos”.

Luego vendría la creación, en 1997, de la Ciudad de los Niños, “proyecto del pedagogo italiano Franceso Tonucci que estuvo en la Argentina firmando con Unicef y con Binner un acuerdo, que consistía en crear Consejos de Niños en un lugar que no fuera la escuela ni elegido por los maestros, que pudieran ser elegidos por sorteo o por ganas que tuvieran los chicos de interesarse por las ciudades”. Y agregó: “Un lugar extra cotidiano que les diera fusto y la ilusión de todo lo mágico que ellos conocen”.

Al señalar que “ese fue el comienzo, que se fue engrosando”, González también contó que el proyecto lo llevaba adelante Élida Rasino, en aquel entonces, a cargo de la cartera de Desarrollo Social municipal. “Pronto nos dimos cuenta que era imposible que lo hiciera una Secretaría sola y empezó a haber un laboratorio como pedía Tonucci: arquitectos, ingenieros, planificadores de ciudades, pedagogos, gente común, bibliotecarios populares, que integraron un laboratorio para ayudar a los niños a concretar sus aspiraciones, a crear sus encuestas y a definir sus aportes, que no eran para otros niños, tenía que ver con cosas que iban a cambiar la ciudad”, afirmó la histórica funcionaria sobre los Consejos de Niñas y Niños, que cada año hacen su aporte a la construcción de una ciudad más inclusiva y que en este 2020, en medio de la pandemia, se desarrolló de manera virtual.

Primer proyecto de los niños para los grandes

Chiqui, memoriosa como pocas, resalta que el Consejo de Niñas y Niños se inició en la Estación Embarcaderos, ubicada en Vélez Sarsfield 164 y que el primer gran proyecto fue “el Día del Juego y la Convivencia, que se sostiene hasta hoy”.

“Recuerdo que toda la ciudad jugó, incluido hospitales, centros profesionales, fábricas, barrios … Y se hizo un miércoles, el primer miércoles de octubre, porque los niños no querían que fuera un sábado o domingo porque esos días si los dejan ir a jugar”, indicó.

Actualmente, los Consejos de Niños y Niñas se extendieron a través del proyecto de descentralización municipal, teniendo un Consejo por Distrito, además de su sede en la Estación Embarcaderos.

Rosario, ciudad de y para los niños y niñas

Habiendo sido secretaria de Cultura y Educación de la ciudad, y ministra de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe en tres períodos consecutivos, Chiqui González hizo un balance de las políticas públicas de vanguardia que posicionan internacionalmente a Rosario como una ciudad de y para las infancias.

“Latinoamérica y el país consideran a Rosario una ciudad especial, que tiene una serie de infraestructuras, planes y proyectos que vinculan a niños y niñas, que dan la palabra a los niños, pero que también tienen espacios únicos e irrepetibles donde los niños son felices, donde hay múltiples lenguajes, donde hay capacidad de crítica”, dijo.

En cuanto a los desafíos actuales que se presentan para consolidar y fortalecer este proyecto inclusivo de ciudadanía, la docente y artista indicó que “a Rosario lo que le falta es lo que le falta a la Argentina entera, lo que no puede hacer un gobierno local: falta mayor desplazamiento de la desigualdad”, y añadió: “Pero si sé qué es lo que sí tiene: la conciencia absoluta de que un programa integral de infancia debe ser general, que no se puede diferenciar en cosas ‘para niños’, debe ser a ‘la manera de los niños y con los niños, con la lógica y la imaginación’ de los chicos y chicas”.

Además, González se refirió a la necesidad de fortalecer una distribución “equitativa de los aprendizajes múltiples”. En este sentido, la referente cultural, enfatizó: “Que no crean que la escuela es el monopolio de los aprendizajes”, aclaró la ex funcionaria al enumerar diversos espacios públicos, instituciones barriales y programas itinerantes.

“Todo lo otro es un sistema educativo cultural importantísimo, más cerca de la filosofía, más cerca de la identidad, más cerca del derecho a construir una vida en común, a engordar identidades. Por lo cual nos falta seguir combatiendo la desigualdad, nos falta deshacer la grieta entre la escuela y la no escuela; nos falta que la escuela se transforme, a la par que nosotros también nos transformemos con una nueva relación con la naturaleza”, dijo González.

Rosario es la ciudad del espacio público y por eso es la ciudad de los niños y las niñas, y para seguir siendo esa ciudad es necesaria la transversalidad del Estado, decisión política, lucha por la igualdad, lucha por la dignidad, aprendizajes múltiples por toda la ciudad, promoción de la lectura por toda la ciudad con todas sus bibliotecas populares, promoción del cuerpo libre y de una ciudad para ser investigada, explorada, artística y científicamente, una ciudad que reciba al niño como protagonista de todo”, reconoció.

Infancias en pandemia: “Los niños tuvieron un no año”

La ex funcionaria municipal y provincial reflexionó también sobre la vivencia de las infancias durante este año signado por la pandemia, al advertir que es uno de los grupos sociales más afectados por las medidas sanitarias de aislamiento y distanciamiento social.

En este marco, Chiqui González valoró que “las niñeces son identidades múltiples, lenguajes múltiples, son multiculturalidades, amantes de la diferencia; tienen otra lógica y viven en otro tiempo, no tienen el tiempo cronos de los relojes”.

De este modo, aconsejó “darles la palabra que es constitucional y devolverles las ciudades para jugar; y que también la seguridad tenga en cuenta esto: el colectivo niños, que es el que más ha sufrido la pandemia, que es el que mejor se comportó y el que tuvo un no año; como dice Alicia, «un no cumpleaños», en medio de la infancia que es tan corta”.

Un tríptico de vanguardia


Chiqui González tiene un extenso recorrido artístico como directora teatral, dramaturga y actriz, pero como gestora cultural ha desarrollado proyectos innovadores que hoy son parte de las políticas públicas más importantes del municipio. Entre ellos, la creación del emblemático Tríptico de la Infancia, integrado por La Granja de la Infancia, El Jardín

“El Tríptico de la Infancia es un hondísimo proyecto cultural y social; Binner me lo encomendó con la complicidad permanente, el apoyo y la inteligencia de Élida Rasino, ella estaba en Desarrollo Social, y yo era directora del Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC). Desde allí empezamos con la planificación de La Granja de la Infancia, que fue el primero que se construyó”.Sobre esta iniciativa, explicó: “La Granja fue la reunión de la naturaleza y la cultura, por eso Paula Fierro, su arquitecta, hizo allí un anfiteatro que es el símbolo de la cultura, del debate de los ciudadanos”.

Posteriormente, apuntó Chiqui, se construyó el Jardín de los Niños (en el parque Independencia) y, por último, La Isla de los Inventos, que está ubicada en la Estación Rosario Central, espacio que propone el cruce de las ciencias, las artes y la tecnología a través de diseños, medios y formatos. “El primero está dedicado a las relaciones entre el cuerpo y la naturaleza, el cuerpo integral del niño y el adulto en todas las formas de la naturaleza y la cultura; el segundo es dedicado un homenaje a la imaginación, a Leonardo (Da Vinci) y sus grandes máquinas”, expuso.

Sobre el proyecto de El Jardín de los Niños, González, subrayó: “Es un homenaje a alguien que pensó más allá del paradigma de su tiempo, un homenaje a la montaña mágica dedicada a la filosofía, a la poesía, a la imaginación y una parte semienterrada que está dedicada a la vanguardias porque con toda humildad yo entendí, junto a los arquitectos, que la innovación, que las vanguardias tenían que ser enterradas porque venían desde abajo, desde la tierra para salir hacia algún lugar del mundo”.

25 años de políticas públicas

En un cuarto de siglo de políticas públicas dedicadas a las infancias, pasaron muchas cosas: la campaña soy Padrino/madrina, Con ojos de niño, Ciudad de los Niños, Tríptico de la Infancia, Escuela Móvil, Ceroveinticinco, entre las más destacadas.

Al elaborar un balance, Chiqui González sumó muchísimos otros proyectos lúdicos y recreativos más que se desarrollaron en los últimos 25 años y colocaron a Rosario como pionera en el aprovechamiento del espacio público en el cruce con las políticas de infancia, que significaron una recuperación de espacios públicos y que todos son “comunes con el Tríptico de la Infancia”. Entre ellos mencionó la Franja Joven del Río, la iniciativa de Calle Recreativa, el Acuario del Río Paraná y programas como La Ciudad de Nuestras Vidas o La Orden de la Bicicleta.

Pero también pidió no olvidarse de proyectos muy importantes, como lo son la construcción de espacios de juego en los hospitales de niños Vilela y Zona Norte; o de los SUM de juegos en los Centros de Salud. Además, resaltó “las ferias en distintas plazas de la ciudad; los espacios y áreas que hay en los museos; también en los centros municipales de distrito, con talleres de todo tipo; las escuelas orquestas, las escuelas municipales de teatro, danza y música enumeró. Luego, sumó:

“No hay que olvidarse de la muestra Berni para Niños, de tantos programas itinerantes para niños que comenzaron en Rosario y llegaron a pueblos y ciudades de toda la provincia. Los Centros Crecer que había en los barrios, con todo el juego y todos los talleres; los Centros de Protección de la Infancia, que fueron 27”.

Y terminó con ejemplos que tomó de Rosario y llevó a otros lugares de la provincia, cuando estuvo al frente del Ministerio de Innovación y Cultura: «Los Aleros (construidos en las ciudades de Villa Gobernador Gálvez y Santa Fe); el proyecto La Compañía de la Media Luna, yendo a los campitos del ferrocarril de cada zona de pueblos y ciudades para crear una kermesse maravillosa y un espectáculo circense único”; todo lo realizado en Plataforma Lavardén con un piso exclusivamente dedicado a los niños y a la primera infancia o el Tríptico de la Imaginación, en Santa Fe. “Todo fue parte de políticas integrales que tenían y tienen en cuenta a toda la comunidad”, finalizó.