NEUROMANAGEMENT PRECASTINACIÓN VS. PROCASTINACIÓN

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El origen de la palabra “procrastinación” se debe a la sumatoria de dos orígenes diversos, una de ellos deriva del verbo en latín procrastinre, “postergar hasta mañana”, pero existe otra cara de la moneda, de la cual esta palabra  también deriva del griego antiguo akrasia,”hacer algo en contra de nuestro mejor juicio”.

Su antónimo, la precrastinación, se define como la propensión de la necesidad de cumplir con objetivos en la primera oportunidad, debiendo esforzarse adicionalmente sin el sentido requerido. 

Ambos dos resultan nocivos para nuestras emociones o nuestras actividades. Procrastinar implican evadir una tarea sino además, sabiendo o sintiendo las implicancias negativas de dicha evasión.  Resultando seriamente irracional funcionar de este modo.

Precrastinar es adelantarse en realizar la tarea, conllevando un detrimento en cuestiones más importantes que podrían resultar de mayor beneficio.

Ni la característica de procrastinar se debe a la razón de ser vagos, ni precrastinar va de la mano de la impulsividad. Ambas características de la personalidad se deben a nuestras emociones y nuestro cerebro. La ansiedad en ambos casos es el eje en común que determina ambas particularidades.

Por ello se encuentra implicadas áreas cerebrales que refuerzan la ansiedad. Despertando emociones que refuerzan la misma, llevando a un círculo vicioso nocivo para nuestro desempeño diario, laboral, social y personal.

La procrastinación puede llegar a cronificarse teniendo costos altísimos en nuestra productividad, efectos negativos como el estrés crónico, trastornos de angustia generalizada, depresión, ansiedad, llevando a enfermedades crónicas como la hipertensión o enfermedades cardiovasculares. 

Actualmente la procrastinación se ha asociado a diferentes patologías psicológicas, en las cuales se han detectado pensamientos rumiantes en conjunto con sentimientos de culpabilidad, llamados cogniciones procrastinatorias, exacerbando la angustia y el estrés, cooperando a que se produzca una nueva procrastinación.

Nuestro cerebro no fue diseñado para prepararnos en el futuro, sino vivir el presente, a necesidades a corto plazo que producen un ahorro de energía, influyendo en la toma de decisión. Por ende en la procrastinación se ponen en juego las emociones y no la productividad, por eso las soluciones en las cuales se pretende “descargar una aplicación al celular para gestionar el tiempo”, fracasan. El éxito se encuentra en manejar las emociones de modo diverso.

La precrastinación aumenta la ansiedad llevando a la cronificación, con los efectos nefastos para nuestro cuerpo tanto psicológica como físicamente.

Este nuevo estudio de las conductas humanas se lleva a cabo en el paradigma actual de las neurociencias, en conjunto con otras áreas científicas como los recursos humanos, la gestión de empresas, el management, se logra obtener las herramientas necesarias desde el conocimiento y la aplicación de las mismas en empresas, organizaciones, instituciones, PyMes.

La Neurociencia nos ayuda a conocer las conductas y modos de aprendizaje, de esta forma podremos saber cuáles son los procesos biológicos que facilitan la adquisición de conocimiento, la interacción entre seres humanos y los procesos neuronales de toma de decisiones. A partir de ello, también podremos identificar formas para promover y realizar cambios positivos en el pensamiento y la conducta de las personas.

Toda estrategia de implementación basada en neuromanagement tiene su sustento en el cerebro humano, así que su principal beneficio se puede ver, precisamente, en la optimización de su funcionamiento mediante programas especialmente diseñados para ello.

Las habilidades de autogestión desde el neuroliderazgo, se convierten en habilidades de gestión social, llevando a que cada miembro del equipo logre ser consciente de sus emociones, fortalezas, debilidades, valores, también de lo que los motiva, en que deben mejorar.

El objetivo principal del neuromanagement (Neuroliderazgo y Gestión del capital humano) es el de entrenar el cerebro nuestro para que podamos responder exitosamente con la velocidad que debemos actuar dentro y fuera de la organización.

El neuromanagement organizacional nos permite plantear nuestra realidad como un tablero estratégico desde el cual nuestro cerebro posee el plan de comando.

El plan de comando nos permite accionar cuando debemos hacer funcionar a nuestro cerebro en un rol como líder, como integrante de un equipo de trabajo, como vendedor, como cliente o proveedor, en etapas iniciales de sus proyectos, como gestores de recursos.

Por Mag. Psic. Marina Meier (Mat: 4255)
UAI Directora: “Diplomatura Universitaria en Neuroliderazgo y Gestión del Capital Humano”.
UAI Directora: “Diplomatura Universitaria en Neurociencias aplicadas al Ámbito Socioeducativo”
Magister Relaciones Laborales y RRHH.
Especialista en Neuropsicología.
Especialista en Psicodiagnóstico.
Especialista Psicología Cognitiva Posracionalista.
Doctoranda Psicología.